Eremu Meharrak

El lugar donde las líneas de campo se estrechan.

Comida en The Ledbury

  • NombreThe Ledbury
  • Dirección: 127 Ledbury Road (Notting Hill)
  • Precio orientativo: 50-150 €

En The Ledbury el servicio fue especialmente atento, y al mismo tiempo muy cercano; hacían sentirte cómodo en todo momento. También cabé destacar los detalles con los que comenzaron y terminaron la comida: una tartaleta muy rica de finísimo hojaldre y frutas, y una selección de pequeños dulces y chocolates después del postre.

Tomé el menú preestablecido (“set lunch menu”):

  • Tartaleta de fino hojaldre y frutas, de aperitivo (detalle de la casa)
  • Pan con mantequilla, de acompañamiento.
  • Tartare de pepino y ostras, de entrante.
  • Pescado (brill) con quinoa y aderezos variados, de plato principal.
  • Selección de sorbetes, de postre.
  • Pequeño surtido de dulces, detalle de la casa.
  • Té Earl Grey.

La selección de panes fue gloriosa, de los cuales elegí el pan de bacon y cebolla, y el pan de masa madre integral. Inmejorables acompañamientos para una mantequilla que, por supuesto, estaba a la altura.

Lo más flojo de la comida fue el tartare de ostras, rico pero un poco soso. En cambio el pescado fue el mejor que he probado en mi vida, y no por el aderezo, si no por el propio pescado, con sabor intensísimo y muy fino; el crujiente de la quinoa le iba muy bien además. Me entusiasmó.

Los sorbetes muy ricos, cuatro distintos cada uno con intenso sabor a fruta, y el té final muy aromático y perfectamente preparado, en ese momento quedó confirmado que soy un tuercebotas a la hora de preparar el té en casa.

Interesante restaurente, a un paso del mercado de Portobello Road.

Comida en St. John Restaurant & Bar

Tenía muchas expectativas en torno a este lugar, conocía de ante el St. John Bread & Wine, y no podía pasar la oportunidad de probar el menú del restaurante donde empezó todo. Tener expectativas suele ser el primer paso a la decepción, excepto cuando se cumplen con creces.

Se trata de un conocido restaurante de cocina británica en general, y muy particularmente centrado en el cerdo, casquería, caza y productos del mar. Y pan, y postres. Entro directamente a comentar el menú:

  • Vaso de madeira, de aperitivo.
  • Pan con mantequilla, para acompañar.
  • Huesos de cañada asados, con tostadas y ensalada de perejil, de entrante.
  • Carne de ternera curada, de entrante.
  • Casquería de venado en salsa (hígado, riñón y corazón), de plato principal.
  • No hubo postre, no debí haber pedido el segundo entrante.

Tras abrir el apetito con el vaso de madeira en el bar, me acerqué al restaurante. Nada más decidir el menú, acercaron el mejor pan que he comido en mi vida, acompañado de buena mantequilla. He comido muy buenos panes, pero este se lleva la palma: olor intenso a masa madre, textura perfecta y buena mordida. Tienen panadería propia, y su buena prensa está totalmente justificada.

Los huesos de cañada son la seña de identidad del local, siempre están presentes en el menú, el resto de platos cambian cada día. Es la quintaesencia de lo esencial, de lo bueno; y de cómo nos adaptamos a comidas procesadas que no son auténticos alimentos, y dejamos de lado delicias como esta. Cuatro trozos de huesos de cañada asados con el tuétano ablandado por el calor, dos enormes tostadas de pan del bueno tostado, una pequeña ensalada de perejil, y sal gorda.

Procedimiento: sacar el tuétano de los huesos, untarlo sobre las tostadas mientras sentimos como el pan se empapa de su esencia, salar al gusto y poner una pequeña cantidad de ensalada encima. Morder, y dejar que la más humilde de las dichas se apodere de nuestra alma. Repítase una y otra vez, puesto que la ración es digna de Gargantúa. No cabe duda de que esta es la Auténtica Salud.

La carne de ternera era una especie de cecina elaborada por ellos, no demasiado curada, y sin ahumar. Con el punto justo de sal, algo de grasa infiltrada, sabor intenso a carne, pero apto para todo tipo de paladares.

Con la casquería no hubo sorpresas, todo estaba en su punto, regado con una salsa intensa, oscura y no demasiado espesa, sin duda jugos de casquería no demasiado reducidos y debidamente sazonados. Tonterías las justas. El hígado estaba especialmente bueno, más dulce y delicado que el de ternera, y cocinado en su punto justo. Corazón y riñones tampoco desmerecían.

En definitiva, un festín de productos sencillos, buenos, bien cocinados, y en gran medida olvidados. Recomendado para gente de gustos culinarios amplios, o al menos atrevidos.

Desayuno en St. John Bread & Wine

  • NombreSt. John Bread & Wine
  • Dirección: 94-96 Commercial Street (Spitalfields)
  • Precio orientativo: 7,5 €

Solemente decir que aquí he comido el mejor sandwich de bacon que haya probado en mi vida, y también uno de los mejores bocadillos; posiblemente el mejor.

¿Y qué lo hace tan especial? Pan y bacon. Dos enormes rebanadas de buen pan estupendamente tostado, y abundante bacon ligeramente ahumado y no excesivamente graso, pero que imbuye el pan en una jugosidad celestial que no encontrarás en ningún otro lugar. Y nada más, por que tampoco lo necesita.

En realidad sí; se sirve acompañado de ketchup casero por si quieres cometer la blasfemia de mancillar tan magno bocadillo; yo suelo profanar un primer y pequeño pedazo con una gota de ketchup, para decidir a continuación que prefiero degustar lo excepcional de las cosas simples, buenas, imperecederas.

El menú de desayuno es muy corto, son cinco opciones; si todas están tan buenas como el sandwich nunca lo descubriré, no puedo evitar pedir siempre lo mismo. Las ra5iones son generosas.

Visita obligatoria.

Desayuno en Roast

  • NombreRoast
  • Dirección: The Floral Hall, Borough Market
  • Precio orientativo: 15-25 €

Un restaurante con aires finolis emplazado en el santo medio del mercado de Borough Market; seguro que no tienen dificultades para comprar buena materia prima cada día para sus ágapes.

Pedí un Full Borough Breakfast, variante del Full English típico, que contenía uno o más de lo siguiente: Bacon ahumado, salchichas inglesas, pan frito, morcilla inglesa, tomates a la plancha, champiñones, bubble and squeak, y buenos huevos revueltos.

Todo excelente, especialmente el bacon y los huevos. Se nota que trabajan con buena materia prima y que miman la elaboración. Por supuesto, también se nota el precio, buena parte del cual sin duda va destinada a pagar el servicio, más atento de a lo que estoy habituado. Debo ser un tipo de costumbres rudimentarias.

Si vas a Londres y te gustan los mercados de productos frescos, Borough es visita obligada; y si además te apetece darte un homenaje, desayuna en Roast.

Comer bien en Londres

Exceptuando un “full english breakfast” bastante abominable y caro en The Blackbird, el resto de las sesiones alimenticias habidas en mi última visita a Londres han sido más que satisfactorias.

Uno de los objetivos del viaje era conocer la gastronomía británica, y saber si está siendo denostada con buen criterio. Resulta que en Londres se puede disfrutar de comida típicamente inglesa, muy rica; eso sí, a precios normalmente relativamente altos, aunque también hay lugares con precios comedidos y muy buena calidad.

A partir de hoy, y durante los próximos días, iré colgando reseñas de los lugares que puedo recomendar.  He aquí un resumen:

Desayunos:

Comidas:

  • St. John Restaurant & Bar: la Auténtica Salud untada sobre el mejor pan de Londres.
  • The Ledbury: el mejor pescado que he probado hasta el momento, muy buena comida, con interesantes detalles.
  • Dinner: comida excelente, postre soberbio.
  • Fish: buen pescado, pero raciones algo justas.
  • Poppie’s: estupendi fish&chips en East London.

Por qué el e-commerce no despega en España

Me imagino que habrá muchas razones, pero una muy clara que me he encontrado en más ocasiones de las deseables, y que está en la mano de las tiendas online controlarla es la siguiente: desidia por parte del vendedor.

Muy especialmente, no responder los e-mails de los clientes, o responderlos tarde y mal.

Hay que tener en cuenta que el e-mail es habitualmente la forma de contacto preferida a la hora de tratar con tiendas online, y es deseable que la respuesta a cualquier pregunta se reciba antes de 24h. Personalmente puedo esperar bastante más a recibir una buena repuesta, pero lo que no es de recibo es que le respuesta llegue pasada una semana, o incluso que no llegue jamás.

Dos ejemplos que me han sucedido recientemente:

  • Empresa conservera vasca de reconocido prestigio, y con algunos productos de calidad que me interesaba adquirir en su renovada web. La tienda online estaba sin depurar, y daba multitud de errores, tras uno de los cuales quedó anulado un código de descuento que pretendía utilizar en el pedido. Les envío varios mails, a lo largo de varias semanas, a varias direcciones que indican en su web, para informarles tanto de los problemas de su nueva tienda online, como de que debido a un error en el pedido he perdido el descuento que me ofrecían. A día de hoy, tras tres semanas, no he recibido respuesta a mis correos. Y no he podido realizar el pedido.
  • Empresa de lacteos gallegos, por cuyos productos quería informarme. Recibí el correo de respuesta tras cinco días, lo cual me parece poco formal, pero entiendo que no todo el mundo esté colgado permanentemente del e-mail. El problema es que se trataba de un mail draconiano y mal redactado, que me remitía a un número de teléfono móvil que además había sido mal apuntado (línea no existente). A día de hoy sigo esperando a recibir el teléfono correcto en un nuevo correo, que sospecho tardará varios días en llegar.

He sufrido problemas similares en el pasado, pero sólo en tiendas online españolas. Siempre que he comprado en otros países (UK, Alemania, USA, China, eBay) los e-mails de respuesta han sido rápidos y a menudo detallados y personalizados.

Nos lo ponen muy difícil para consumir productos locales mediante la compra directa a los productores; Internet sigue siendo a menudo una barrera, en lugar de una vía de comunicación eficaz con los clientes.

A ver si aprendemos de una vez.

Review: ‘t IJ Ijwit (barril)

  • Nombre: ‘t IJ Ijwit (barril)
  • Estilo: Witbier
  • Alcohol: 6,5 %

Skinner comenta:

Cometimos el error de probar esta cerveza en un “sandwich” entre otras dos bastante más potentes de la misma casa, y quizás por ello nos resultó la más sosa de la tarde.

Tiene la apariencia pálida y turbia de una wit típica, con el esperado aroma cítrico, pero a la hora de la verdad resultó ser bastante blanda: un tanto sosa en todos los sentidos (malta, sabor, aroma y amargor).

Sin que sirva de precedente, dejo la valoración en blanco de momento. Habrá que darle otra oportunidad.

Recomendada para dubitativos.

Valoración:

Review: ‘t IJ Ijbok (barril)

  • Nombre: ‘t IJ Ijbok (barril)
  • Estilo: Bock
  • Alcohol: 6,5 %

Skinner comenta:

Color ambar profundo, casi cobrizo, y espuma escasa pero cremosa, se trata de una lager ligeramente turbia, no filtrada. De cuerpo medio y carbonatación baja, una combinación decididamente interesante en una bock.

De sabor eminentemente dulce, predomina al principio la malta, pero el amargor proveniente tanto del lúpulo como quizás de las maltas oscuras tiene su dosis de protaganismo al final del trago, sin que llegue a sentirse el fulgor de ese regusto metálico tan habitual en otras lager oscuras.

No soy un gran fan de las bock, pero esta me ha gustado: sabrosa, saciante y al mismo tiempo de trago fácil.

Recomendada para prototeutones.

Valoración: 4+

Review: Tempelbier Dutch IPA (barril)

  • Nombre: Jopen Tempelbier Dutch IPA (barril)
  • Estilo: American IPA
  • Alcohol: 6 %

Skinner comenta:

Esta vez comentamos la que parece ser la “cerveza de la casa” del Beer Temple de Amsterdam, elaborada en realidad por Jopen Bier.

Se trata de una suerte de híbrido entre IPA y APA de color amarillo claro, carbonatación moderada y fugaz espuma, con cuerpo medio-bajo que la hace bastante bebible.

La malta está rezagada en la retaguardia, no nos encontramos con presencia contundente de sabores acaramelados ni tostados; destaca en cambio el marcado sabor y aroma a lupulos americanos, y un aroma peculiar que me cuesta identificar, pero sospecho que pueda ser debido a la levadura y proceso de fermentación, o puede que al uso de alguna especia que no llego a reconocer.

Una pale ale interesante, hecha a medida de un bar de visita obligada.

Recomendada para los Hermanos Dalton.

Valoración: 4-

Review: Southern Tier Backburner, Oak-Aged (barril)

Skinner comenta:

De espuma casi inexistente y carbonatación también muy baja, tiene las características típicas de un vino de cebada pensado para tomarlo en copa pequeña y a pequeños sorbos, pese a que la cantidad de alcohol no sea desorbitada en este caso. El color rubí intenso, y ligeramente turbio, anima a darle un sorbo lo antes posible.

El aroma es totalmente bidimensional: malta y lúpulo. El gusto se fundamenta en la abundamente malta acaramelada, con dosis moderadas de lúpulo (posiblemente mezcla europeos y americanos) y cierto regusto en el que se puede adivinar la madera. Agradable, pese a su marcado dulzor, y con bastante potencial para ser envejecida pese a haber transcurrido ya un periodo de maduración en roble.

Una buena cerveza que, pese a que quizás esperase algo más de ella, no me importaría volver a degustar.

Recomendada para Bogus Bill.

Valoración: 4-