Eremu Meharrak

El lugar donde las líneas de campo se estrechan.

Categoría: Cocina

Comida en Poppie’s

  • NombrePoppie’s Fish & Chips
  • Dirección: 6-8 Hanbury Street (Spitalfields)
  • Precio orientativo: 10 – 25 €

Un buen fish&chips en pleno Spitalfields, cerca de dos de los mercados locales; estupendo lugar donde comer un domingo al mediodía (con permiso de St. John Bread & Wine).

El local tiene estética americana de los años 50, la verdad es que no encaja demasiado bien en el entorno, pero lo importante es que el bacalao rebozado está en su punto, las patatas también, y disponen de buenas cervezas artesanas para refrescar el gaznate. Sirven tanto en mesa, como take-away. Los precios son moderados.

Recomendado.

Desayuno en The Liberty Bounds

  • NombreThe Liberty Bounds
  • Dirección: 15 Trinity Square (Tower Hill)
  • Precio orientativo: 4-5 €

Por la mañana, cerca de Tower Hill, sin tener ninguna referencia de lugares en los que desayunar, y con el estómago vació, entré azarosamente en este pub, a desayunar un “Full English”:

  • Bacon/lomo ahumado
  • Salchichas inglesas
  • Tomate a la plancha
  • Huevos fritos
  • Alubias (baked beans)
  • Pastel de patatas)

Todo estupendo, lo más flojo las alubias y el pastel de patatas (no soy aficionado a ninguna de estas dos especialidades, dicho sea de paso). Bacon más que digno, salchichas estupendas, deliciosa mantequilla, y los huevos eran de verdad, que no es poco.

Esto en un pub espacioso, prácticamente vació a esas horas, y a un precio de risa. Desayuno “de batalla” muy recomendable, y local apuntado para próximas visitas.

Comida en Fish!

  • NombreFish! Kitchen
  • Dirección: Cathedral Street (Borough Market)
  • Precio orientativo: 15-30 €

Se trata de un lugar de moda para comer “fich&chips” en la zona de Borough Market, y aparte tienen una gran variedad de platos de pescado y marisco, preparado de forma sencilla.

Yo comí bacalao ahumado al vapor, con puré de patatas y puré de guisantes (mushy peas). La verdad es que estaba todo bueno, tampoco es una receta elaborada, básicamente hace falta buena materia prima y en la cocina no sean unos garrulos. Y no lo son.

La parte negativa es que las raciones de pescado pueden resultar algo escasas, especialmente teniendo en cuenta el precio algo elevado. Es mucho más barato en su modalidad take-away, la próxima vez lo tendré en cuenta.

Pescado sencillo y rico, pero algo caro.

Comida en Dinner

  • NombreDinner
  • Dirección: Mandarin Oriental Hyde Park (Knightsbridge)
  • Precio orientativo: 50-150 €

Emplazado en el hotel Mandrin Oriental de Hyde Park, antes del restaurante hay un bar con butacas y sofás para poder, si se desea, tomar algo cómodamente antes de la comida.

Elegí el menú preestablecido (“set lunch menu”):

  • 2002 Moët & Chandon Grand Vintage Brut, de aperitivo
  • Pan con mantequilla, para acompañar.
  • Ensalada de limón, de entrante.
  • Pechuga/lomo de pato con verduras, tubérculos y aderezos variados, de plato principal
  • Tarta de ciruelas pasas y tamarindo, de postre.

El champagne era uno de los más sencillos de la carta, y recomendado por la casa; estaba realmente bueno y cumplió de sobra el cometido de ir abriendo el apetito.

Tras un nombre soso y poco descriptivo se esconde una ensalada deliciosa a base de, entre otras cosas, hojas verdes, pasas requesón de cabra, carne de limón, un aliño también con limón. Muy rica, aunque no deje de ser una ensalada.

El lomo de pato estaba justo en su punto, muy poco hecho y aderezado con pimienta y sal, pero extrañamente no sangraba. Acompañado por un poco de puré, verduras, raíces (zanahorias, chirivías, etc.) y salsa.

El postre fue lo mejor de la comida, lleno de sabor y nada empalagoso: una fina base de crema firme de ciruelas, sobre la cual reposaba la crema de tamarindo, con una fina placa de caramelo crujiente encima. Equilibrado y delicioso.

Posiblemente la mejor comida que he tenido en Londres, en términos globales. Y lo dice un fan de St. John.

Comida en The Ledbury

  • NombreThe Ledbury
  • Dirección: 127 Ledbury Road (Notting Hill)
  • Precio orientativo: 50-150 €

En The Ledbury el servicio fue especialmente atento, y al mismo tiempo muy cercano; hacían sentirte cómodo en todo momento. También cabé destacar los detalles con los que comenzaron y terminaron la comida: una tartaleta muy rica de finísimo hojaldre y frutas, y una selección de pequeños dulces y chocolates después del postre.

Tomé el menú preestablecido (“set lunch menu”):

  • Tartaleta de fino hojaldre y frutas, de aperitivo (detalle de la casa)
  • Pan con mantequilla, de acompañamiento.
  • Tartare de pepino y ostras, de entrante.
  • Pescado (brill) con quinoa y aderezos variados, de plato principal.
  • Selección de sorbetes, de postre.
  • Pequeño surtido de dulces, detalle de la casa.
  • Té Earl Grey.

La selección de panes fue gloriosa, de los cuales elegí el pan de bacon y cebolla, y el pan de masa madre integral. Inmejorables acompañamientos para una mantequilla que, por supuesto, estaba a la altura.

Lo más flojo de la comida fue el tartare de ostras, rico pero un poco soso. En cambio el pescado fue el mejor que he probado en mi vida, y no por el aderezo, si no por el propio pescado, con sabor intensísimo y muy fino; el crujiente de la quinoa le iba muy bien además. Me entusiasmó.

Los sorbetes muy ricos, cuatro distintos cada uno con intenso sabor a fruta, y el té final muy aromático y perfectamente preparado, en ese momento quedó confirmado que soy un tuercebotas a la hora de preparar el té en casa.

Interesante restaurente, a un paso del mercado de Portobello Road.

Comida en St. John Restaurant & Bar

Tenía muchas expectativas en torno a este lugar, conocía de ante el St. John Bread & Wine, y no podía pasar la oportunidad de probar el menú del restaurante donde empezó todo. Tener expectativas suele ser el primer paso a la decepción, excepto cuando se cumplen con creces.

Se trata de un conocido restaurante de cocina británica en general, y muy particularmente centrado en el cerdo, casquería, caza y productos del mar. Y pan, y postres. Entro directamente a comentar el menú:

  • Vaso de madeira, de aperitivo.
  • Pan con mantequilla, para acompañar.
  • Huesos de cañada asados, con tostadas y ensalada de perejil, de entrante.
  • Carne de ternera curada, de entrante.
  • Casquería de venado en salsa (hígado, riñón y corazón), de plato principal.
  • No hubo postre, no debí haber pedido el segundo entrante.

Tras abrir el apetito con el vaso de madeira en el bar, me acerqué al restaurante. Nada más decidir el menú, acercaron el mejor pan que he comido en mi vida, acompañado de buena mantequilla. He comido muy buenos panes, pero este se lleva la palma: olor intenso a masa madre, textura perfecta y buena mordida. Tienen panadería propia, y su buena prensa está totalmente justificada.

Los huesos de cañada son la seña de identidad del local, siempre están presentes en el menú, el resto de platos cambian cada día. Es la quintaesencia de lo esencial, de lo bueno; y de cómo nos adaptamos a comidas procesadas que no son auténticos alimentos, y dejamos de lado delicias como esta. Cuatro trozos de huesos de cañada asados con el tuétano ablandado por el calor, dos enormes tostadas de pan del bueno tostado, una pequeña ensalada de perejil, y sal gorda.

Procedimiento: sacar el tuétano de los huesos, untarlo sobre las tostadas mientras sentimos como el pan se empapa de su esencia, salar al gusto y poner una pequeña cantidad de ensalada encima. Morder, y dejar que la más humilde de las dichas se apodere de nuestra alma. Repítase una y otra vez, puesto que la ración es digna de Gargantúa. No cabe duda de que esta es la Auténtica Salud.

La carne de ternera era una especie de cecina elaborada por ellos, no demasiado curada, y sin ahumar. Con el punto justo de sal, algo de grasa infiltrada, sabor intenso a carne, pero apto para todo tipo de paladares.

Con la casquería no hubo sorpresas, todo estaba en su punto, regado con una salsa intensa, oscura y no demasiado espesa, sin duda jugos de casquería no demasiado reducidos y debidamente sazonados. Tonterías las justas. El hígado estaba especialmente bueno, más dulce y delicado que el de ternera, y cocinado en su punto justo. Corazón y riñones tampoco desmerecían.

En definitiva, un festín de productos sencillos, buenos, bien cocinados, y en gran medida olvidados. Recomendado para gente de gustos culinarios amplios, o al menos atrevidos.

Desayuno en St. John Bread & Wine

  • NombreSt. John Bread & Wine
  • Dirección: 94-96 Commercial Street (Spitalfields)
  • Precio orientativo: 7,5 €

Solemente decir que aquí he comido el mejor sandwich de bacon que haya probado en mi vida, y también uno de los mejores bocadillos; posiblemente el mejor.

¿Y qué lo hace tan especial? Pan y bacon. Dos enormes rebanadas de buen pan estupendamente tostado, y abundante bacon ligeramente ahumado y no excesivamente graso, pero que imbuye el pan en una jugosidad celestial que no encontrarás en ningún otro lugar. Y nada más, por que tampoco lo necesita.

En realidad sí; se sirve acompañado de ketchup casero por si quieres cometer la blasfemia de mancillar tan magno bocadillo; yo suelo profanar un primer y pequeño pedazo con una gota de ketchup, para decidir a continuación que prefiero degustar lo excepcional de las cosas simples, buenas, imperecederas.

El menú de desayuno es muy corto, son cinco opciones; si todas están tan buenas como el sandwich nunca lo descubriré, no puedo evitar pedir siempre lo mismo. Las ra5iones son generosas.

Visita obligatoria.

Desayuno en Roast

  • NombreRoast
  • Dirección: The Floral Hall, Borough Market
  • Precio orientativo: 15-25 €

Un restaurante con aires finolis emplazado en el santo medio del mercado de Borough Market; seguro que no tienen dificultades para comprar buena materia prima cada día para sus ágapes.

Pedí un Full Borough Breakfast, variante del Full English típico, que contenía uno o más de lo siguiente: Bacon ahumado, salchichas inglesas, pan frito, morcilla inglesa, tomates a la plancha, champiñones, bubble and squeak, y buenos huevos revueltos.

Todo excelente, especialmente el bacon y los huevos. Se nota que trabajan con buena materia prima y que miman la elaboración. Por supuesto, también se nota el precio, buena parte del cual sin duda va destinada a pagar el servicio, más atento de a lo que estoy habituado. Debo ser un tipo de costumbres rudimentarias.

Si vas a Londres y te gustan los mercados de productos frescos, Borough es visita obligada; y si además te apetece darte un homenaje, desayuna en Roast.

Comer bien en Londres

Exceptuando un “full english breakfast” bastante abominable y caro en The Blackbird, el resto de las sesiones alimenticias habidas en mi última visita a Londres han sido más que satisfactorias.

Uno de los objetivos del viaje era conocer la gastronomía británica, y saber si está siendo denostada con buen criterio. Resulta que en Londres se puede disfrutar de comida típicamente inglesa, muy rica; eso sí, a precios normalmente relativamente altos, aunque también hay lugares con precios comedidos y muy buena calidad.

A partir de hoy, y durante los próximos días, iré colgando reseñas de los lugares que puedo recomendar.  He aquí un resumen:

Desayunos:

Comidas:

  • St. John Restaurant & Bar: la Auténtica Salud untada sobre el mejor pan de Londres.
  • The Ledbury: el mejor pescado que he probado hasta el momento, muy buena comida, con interesantes detalles.
  • Dinner: comida excelente, postre soberbio.
  • Fish: buen pescado, pero raciones algo justas.
  • Poppie’s: estupendi fish&chips en East London.

Mermelada de manzana y pera

Ingredientes:

  • 500 g de manzana troceada
  • 500 g de pera troceada
  • 100 g de azúcar blanquilla
  • 50 g de panela, o azúcar integral de caña
  • 50 ml de agua
  • Zumo de medio limón
  • Ralladura de cáscara de un limón o naranja.
  • 1 rama de canela
  • 1/4 vaina de vainilla, abierta por la mitad y raspadas las semillas
  • Pizca de sal

Elaboración:

Es requisito indispensable usar buena fruta, no merece la pena perder el tiempo con género insípido; lo propio es utilizar manzanas y peras de temporada. Las hacemos dados, sin obsesionarnos demasiado con el tamaño o regularidad de los pedazos. La panela le da un giro interesante al sabor, pero del uso al abuso sólo media un pequeño salto.

Se añaden todos los ingredientes en una cacerola de tamaño generoso, y lo cocemos a fuego medio durante 5-10 minutos. Bajamos a fuego bajo, y lo reducimos otros 30-40 minutos más hasta que gran parte de la fruta se convierta en pure y queden algunos trozos muy melosos a la deriva. El punto adecuado se alcanza cuando al tomar una cucharada de la mezcla, esta se deslice lentamente por la misma; no conviene que espese tanto como para que se quede irremediablemente anclada al metal.

Guardar aún caliente en botes de vidrio esterilizados, y meter en la nevera cuando estén fríos.

Servir sobre tostada de buen pan, con buena mantequilla. Se conserva varias semanas, y puede congelarse.