Embotellado

por Skinner

Este es un aspecto importante que aún no hemos comentado: el envasado. Las tres opciones más habituales para almacenar la cerveza son las botellas, los mini-barriles de 5 litros, y los barriles grandes de unos 20 litros.

La cerveza apenas tiene gas cuando ha terminado la fermentación, así que nos las tendremos que ingeniar para “carbonatar” un poco nuestro brevaje, a no ser que nos gusten mucho las cervezas al estilo inglés, es decir, templadas y casi sin gas, algo que no se lleva mucho por aquí.

Yo suelo utilizar botellas y en ocasiones mini-barriles. En ambos casos se usa la misma técnica de embotellado en la que la cerveza vuelve a fermentar de manera que produzca gas; esto se consigue añadiendo una pequeña cantidad de azúcar a la cerveza justo antes de embotellarla, para que así la levadura la fermente generando CO2, que se queda atrapado dentro de las botellas y se disuelve en el líquido.

Lista de cacharros e ingredientes:

  • Botellas: unas 70 botellas de 33cl para 23 litros de cerveza.
  • Cubo de embotellado: uno idéntico al que usamos para fermentar la cerveza, de unos 30 litros de capacidad
  • Paleta o cuchara para remover.
  • Tubo de goma: para trasvasar la cerveza.
  • Tubo de embotellado: un tubito de plástico que facilita el embotellado (es opcional, pero muy recomendable).
  • Cepillo para botellas: para limpiarlas bien por dentro.
  • Enchapador: aparato para poner chapas en las botellas, aplicando fuerza en una palanca.
  • Azúcar (sacarosa): entre 5 y 7 gramos por litro de cerveza.

Los pasos a seguir el día del embotellado son los siguientes:

    1. Limpieza: con un detergente que no deje mucho aroma, cepillar las botellas si están muy sucias, y limpiar el resto del equipo.
    2. Desinfección: con un buen desinfectante (p.e. Iodophor), desinfectar las botellas y todos los útiles.
    3. Aclarado: si es necesario, aclarar el desinfectante (con Iodophor no es necesario).
    4. Adición del azucar: hervir el azucar en un cazo con unos 300ml de agua durante 15 minutos, enfriar la mezcla y ponerla en el fondo del cubo de embotellado.
    5. Trasvase de la cerveza: pasar el contenido de la cubdta de fermentación al cubo de embotellado, de manera que se mezcle lo mejor posible con el azucar, pero sin que chapotee, para que no se oxide.
    6. Mezclar bien: remover con la paleta para que el azúcar se mezcle homogeneamente con la cerveza, con cuidado de no introducir aire en el líquido.
    7. Embotellar: conectar el tubo de goma al cubo de embotellado, y el tubito de embotellar al de goma, y comenzar a llenar botellas.
    8. Enchapar: poner las chapas a las botellas con ayuda del accesorio.

      En el caso de la Arin-Arin Bitter utilizamos 5 gramos de azúcar por cada litro de cerveza, porque queremos una cerveza al estilo inglés, con muy poco gas. Si queremos cervezas con bastante gas, podemos subir hasta 7 gramos por litro. Para cervezas de trigo, o otros estilos en los que tradicionalmente se embotelle con mucho gas, se puede llegar a 8 gramos por litro, pero no conviene sobrepasar este punto, porque corremos riesgo de que las botellas estallen por la presión.

      Para evitar que las botellas estallen, y para que además nos duren muchos años, conviene conseguir botellas de vidrio de calidad. Son ideales las de marcas de cerveza que tengan levadura dentro de la botella (Chimay, Rochefort, Paulaner, Franziskaner, Delirium Tremens, etc.), así como botellas retornables (Heineken retornables, etc.). Si hay dificultades para conseguir este tipo de botellas, cualquier otro tipo de botellines de cerveza servirá, pero tienen que ser botellas de cerveza: otro tipo de envases no aguantarán la presión y pueden estallar.

      En realidad sí que hay dos alternativas a los clásicos botellines de vidrio:

      • Botellas de Cava/Champagne: de 75 cl, aguantan aún más presión que las botellas de cerveza. Inconvenientes: hay que comprar chapas de una medida especial; hay que beber la botella entera una vez abierta, y es más grande que los botellines clásicos. Ventajas: al ser de más capacidad, hay que rellenar menos botellas y el proceso va más rápido; hay que beberse la botella entera una vez abierta, y es más grande que los botellines clásicos :D
      • Botellas de PET: botellas plásticas de refrescos carbonatados. Sirven si se limpian bien para quitarles el aroma de los refrescos, y si se cierra bien la tapa de rosca. Ventajas: no hacen falta chapas. Inconvenientes: con el tiempo el cierre se puede aflojar, y parece que las botellas duran menos que las de vidrio.

      Creo que esto es todo con respecto al embotellado. Últimamente utilizo botellas de Fischer que me está pasando una amiga (milesker Eli, aunque no se de dónde sacas tantas botellas :P), y estoy muy contento: no necesitan chapa, porque traen el tapón integrado, parecen muy resistentes, y son muy cómodas de guardar ya limpias y listas para embotellar.

      ¡Atentos a los reviews que están al caer!